dos de julio
El dos de julio de 1982 fue un día lluvioso. Llovió desde que bien amaneció, hasta que bien anocheció. Paró de llover hasta las ocho y media de la noche, o algo así. Justo a esa hora, en el Hospital Metropolitano de la Ciudad de México, había una pobre mujer que experimentaba su primer trabajo de parto. Para su desgracia, ni la lluvia pudo acelerar el penoso proceso que experimentó ese día: 28 horas de trabajo de parto, que, una vez terminada la lluvia, culminaron con un bebé retozón con cara de moco, que nació con la cabeza raspada y con un color amarillo que se debía a una ligera falta de oxígeno que pudo haberlo dejado sordo.
Justo en este instante estoy cumpliendo 25 años. Un cuarto de siglo. Más tiempo de mi nacimiento para acá que de mi nacimiento al inicio de la guerra de Vietnam. El doble que la dictadura en Argentina. Cuatro sexenios y un informe. La tercera parte de mi vida.
No sé si estoy del todo emocionado. Durante toda mi niñez y adolescencia, no hubo días más emocionantes que mi cumpleaños. Nunca fui alguien demasiado regalado; pero siempre tuve la noción de que un cambio de cifra en los papeleos tenía cierto valor que no era del todo capaz de entender, pero cuya importancia (astrológica, etimológica, cuántica) acaso podía intuir. Ahora no estoy tan seguro. Algo (que probablemente tiene que ver con el remanente histórico) me pesa un poco. No lo sé. No he tenido demasiadas ganas de festejar en forma, y mi adultez, que ahora queda evidenciada en lo numérico, se va materializando de a poco en la certeza de que, ahora sí, ésta es la buena.
¿Qué viene con los 25? No tengo la más pálida idea. Sé que hay mejoras laborales y económicas; cambios de casa, cuentas por pagar y responsabilidades que trascienden la lavandería de platos. Muchas cosas por escribir y otras más por contar. Errores y aciertos (más los primeros que los segundos, espero). Autos, moda y rockandroll. Insisto: no he tenido muchas ganas de festejar. En el fondo, supongo que espero una buena sorpresa que en algo tenga que ver con el peso numerológico de la cifra, pero no pondría mis manos al fuego. Cumplo veinticinco y aún no sé si he logrado resarcirle a mi madre las 28 horas de trabajo de parto, y, ciertamente, no sé si he logrado superar la amenaza de sordera y la cabezota raspada.
En fin: parece que vienen muchas cosas interesantes, y tengo mi fe puesta en ello. Sin embargo, esta vez no siento esa energía desbordada para el festejo, y creo que más bien mi humor está reflexivo y no precisamente festivo. Es la primera vez en la vida que me toca trabajar el día de mi cumpleaños, por ejemplo.
Y que quede para la historia mi suspiro al recordar que Julio César, a mi edad justa, lloró al traspasar las puertas de Alejandría por el éxito de Alejandro Magno a los 23. Algo así.
Ya si andan por aquí, pasen a felicitar. Sería re lindo.
Justo en este instante estoy cumpliendo 25 años. Un cuarto de siglo. Más tiempo de mi nacimiento para acá que de mi nacimiento al inicio de la guerra de Vietnam. El doble que la dictadura en Argentina. Cuatro sexenios y un informe. La tercera parte de mi vida.
No sé si estoy del todo emocionado. Durante toda mi niñez y adolescencia, no hubo días más emocionantes que mi cumpleaños. Nunca fui alguien demasiado regalado; pero siempre tuve la noción de que un cambio de cifra en los papeleos tenía cierto valor que no era del todo capaz de entender, pero cuya importancia (astrológica, etimológica, cuántica) acaso podía intuir. Ahora no estoy tan seguro. Algo (que probablemente tiene que ver con el remanente histórico) me pesa un poco. No lo sé. No he tenido demasiadas ganas de festejar en forma, y mi adultez, que ahora queda evidenciada en lo numérico, se va materializando de a poco en la certeza de que, ahora sí, ésta es la buena.
¿Qué viene con los 25? No tengo la más pálida idea. Sé que hay mejoras laborales y económicas; cambios de casa, cuentas por pagar y responsabilidades que trascienden la lavandería de platos. Muchas cosas por escribir y otras más por contar. Errores y aciertos (más los primeros que los segundos, espero). Autos, moda y rockandroll. Insisto: no he tenido muchas ganas de festejar. En el fondo, supongo que espero una buena sorpresa que en algo tenga que ver con el peso numerológico de la cifra, pero no pondría mis manos al fuego. Cumplo veinticinco y aún no sé si he logrado resarcirle a mi madre las 28 horas de trabajo de parto, y, ciertamente, no sé si he logrado superar la amenaza de sordera y la cabezota raspada.
En fin: parece que vienen muchas cosas interesantes, y tengo mi fe puesta en ello. Sin embargo, esta vez no siento esa energía desbordada para el festejo, y creo que más bien mi humor está reflexivo y no precisamente festivo. Es la primera vez en la vida que me toca trabajar el día de mi cumpleaños, por ejemplo.
Y que quede para la historia mi suspiro al recordar que Julio César, a mi edad justa, lloró al traspasar las puertas de Alejandría por el éxito de Alejandro Magno a los 23. Algo así.
Ya si andan por aquí, pasen a felicitar. Sería re lindo.

5 perplejos:
Juajaujaaa. Ayyy colega!!! Es que los 25 le duelen a uno en el alma. Yo casi salgo muerta de esa depresión, pero bueno. No se preocupe, de ahí en adelante de seguro puras cosas buenas!.
Lo que si le digo es que no deje que la nostalgia y el peso le ganen a la celebración. Despues, cuando tenga 35 vera estos años y pensará en lo pendejo que se es cuando se es joven. Así que animo!!!!
Ahh claro, y FELICITACIONES!!!
Fan... te entiendo, hoy tambien es mi cunpleños y no tengo animo de nada... que nos pasa fan? deberíamos estar dando gracias por un añó más de vida... y lo doy,... por ti y por mi... y a ti te doy las gracias por este ultimo años de vida (de los 2 ) ser parte tan importante de mi vida y de mi historia... Felicidades fan!!! y felicidades a mi tambien jaja
te quiero hoy y siempre...
Es la primera vez que le digo a alguien tocayo. Tocayo, un atrasado deseo de gozo para ti por lo de tu cumpleaños.
Chale! Yo tengo 28.....................................................................................
Fuck!
Pero felicidades atrasadonas!
Herzlichen Glückwunsch zum geburtstag!
o lo que es igual:
feliz cumple!
Publicar un comentario en la entrada