9.7.07

nubladitis, musiquitas & quinceañerismo

1. Juro que el clima me está jugando una mala broma. Yo creo que por eso ando medio melancólico, medio jarioso y medio imbécil. Porque con tanta cosa yo ya no soy uno, sino uno y medio, para llenarme los espacios del “¿y luego?”. El otro día había un clima divino, como de clímax de una película muy estúpida o muy under, y yo andaba muy de buenas. Entonces me puse a escuchar una canción de Hellogoodbye que salía en un anuncio de Saba o algo así, e imaginé cómo sería mi vida si fuera mujer, quinceañera. Estoy seguro de que sería una de esas mujercitas simples, temerosas, que a la primera oportunidad se convierte en una zorra desalmada, embistiendo sonrisitas tímidas a la menor provocación. Seguramente se me acercaría un hombre mayor pero bueno, y decidiría sin mucha gracia que qué más da, y después de tres moraditos indecisos le daría sus besos, fingiría una edad más respetable, unos doce o unos veinticinco, y le diría que no hay problema, que no me llame, y él me vería tan estúpidamente tierna, que optaría por no hacer nada y llevarme a casa, y yo llegaría a besar a mi madre con la misma lengua con la que terminé haciendo cosas indecibles, y luego entraría a mi cuarto, rosado, de utilería, a abrazar el oso de peluche del cual a veces me gustaría pensar que me lo dio un noviecito simple a hurtadillas, un noviecito inexistente y pendejo, que diría estar enamorado de mis sonrisitas aprendidas a fuerza de comerciales de cosméticos, y pondría la radio nomás por cachar un locutor decente, y luego lloraría amargamente con una de Shakira y me diría sinceramente que después de todo no soy tan buena ni tan mala, “no atribuyas nunca a la malicia lo que puede explicarse con la estupidez”, y me sabría dueña del mundo, y llamaría a casa, llamaría a su casa, donde a él lo espera una mujer mayor o una madre o un amigo de infortunio, y le confesaría que, y haría los gestos para, y la entonación correcta y la vocecita colada a jalones, y lo convencería de vernos, y luego le negaría la llamada y la mamada y la chingada, después de todo, le diría, soy lesbiana. Y, en ese preciso momento, terminando el beat indolente de la bandita insulsa, se acabó también el sol bello, y me convencí de que no: las cosas no pueden ser tan sencillas y no soy ni una quinceañera mala ni un veinticincoañero tan insulso como para creer que puedo jugar a las escondidas.

2. Yo no tenía i-pod, y no sabía lo triste que mi vida, de hecho, era. ¿Cómo pasé tantas tardes caminando a son de claxon? ¿Cómo tantas cosas sin balbuceos lejanos? No lo sé. Un día, Marilupe, que no necesariamente me vio desmejorado, me regaló un i-pod de los chiquitos que permiten nomás 128 canciones, y me hizo feliz. Ella no lo sabe ni lo sabrá nunca, pero ese sencillo gesto la convirtió, de algún modo, en la mujer de alguna otra de mis vidas.

La cosa es que si ese i-pod hablara, seguramente diría puras cosas que me avergüenzan. Sobre todo últimamente, que ando tan llovido. Paso de Placebo a Belinda, y de Kinas of Conveniente a Rihanna. No me siento orgulloso de mi música por primera vez en la vida; pero también, por vez primera, al respecto me siento tranquilo.

Por otra parte ya tengo boletos para ver a Soda Stereo, así que a la vergüenza hay que sumar la nostalgia emocionada, que es otra forma de felicidad encapsulada.

3. El otro día hice una de esas cosas que hago a veces nomás porque estoy aburrido. Le hablé a ella, y estaba triste. Yo, que pienso como perro de Pavlov y nomás oigo puchero voy a dar abrazo, corrí, aprovechando que estaba cerca, a comprarle un chocolate, nomás para que se sintiera un poquito mejor, fuera lo que fuera. Pero sí, hay que decirlo: me sentí orgulloso, y me dije: “¡Ruy, eres un bombón de monta!”. Me paré en su edificio, a hurtadillas, y la hice bajar por su dosis de chocolate pa’ las tristezas. Ella hizo un gesto sin compromisos, de los que se sueltan con sinceridad pero sin intención. Yo no esperaba más y bastaba con saber que, bueno, el chocolate arregla todas las penas.

Ahora mis amigas consejeras me dicen que soy medio pendejo, como noviecito simple de quinceañera arribista. Que eso del chocolate fue incoherente y arrebatado. Que perdí toda oportunidad para unos besos. Yo no sé: no sé si buscaba unos besos, pues. Me queda claro que me sigo sintiendo un bombón campeón, y con eso me quedo tranquilo. Soy lindo, pero eso conlleva un problema: las mujeres no quieren un hombre lindo, sino que quieren fantasear con uno. Lo que de verdad quieren es un cabrónhijodeputa que les haga añorar la ternura. Y, bueno: mi pedo es que soy tierno.


Así que no hay más: debe ser el clima que me juega una broma: que luego de hacerme fantasear con ser una quinceañera de las que ganan, me convierte una quinceañera lesbiana perdida en un mar de música pop entremezclada.

14 perplejos:

W.J. Porter dijo...

Maestre: Pero que fantasía tan enferma. Está ud. cmuy cabrón. Y eso se lo dice alguien que hoy participó en un incidente voyeurista en los probadores de un centro comercial.

Anónimo dijo...

Mire señor Feben, la opinión de sus amigas le debería valer de pronto un carajo, las cosas que más se aprecian son las espontaneas, tal vez en el fondo lo que buscaba si eran unos bsos, y creame que con actitudes de ese tipo el día que menos lo espere los obtendrá. Acerca de la opinión de que todas las mujeres buscamos un cabrón, se equivoca y si habemos quienes buscamos niños tiernos como usted que de vez en cuando nos sorprendan con un chocolate para hacernos sentir mejor, así que no debería vergüenza por ser cómo es. De pronto uno se pregunta dónde se encuentran niños así.

MaJaDeRiA dijo...

Yo venia a decir que eso de que todas busquemos un cabrón es una bobada muy grande, producto de que anda masticando nostalgias por estos dias....

pero....pero...pero....

digamos que me faltan argumentos contundentes. Aunque yo prefiera seguir diciendo que NO, que no es cierto.

arboltsef dijo...

Nah, no te creas. Incluso siendo un culero uno no coge. O bueno, si coges, pero ser patán todo el día como que cansa y la mala vibra y todo eso.

Mejor... sé un huevón. :)

wenperla dijo...

¿Incluso siendo culero uno no coge? Jajajajajaajjaajaja, qué cagado jajajaja.

Me encanta cómo escribes. Me mataste de ternura!!! Y mira que en este mundo eso no es tan sencillo de hacer...

Una vez más no sé cómo llegué hasta aquí... pero de nuevo me hiciste sonreír. Sigue escribiendo!!!

fabricadepolvo dijo...

Feben, saludos,

y su opinión acerca de que las mujeres buscan un "cabrónhijodeputa" aplica en un buen porcentaje. Aunque muchas veces, después de experimentar a uno de esta especie, se inclinen por un "tierno". ¿O el proceso era al revés?
En fin, creo que tales ideas provienen de su esquizofrénico y actual gusto musical. Oiga a los Tigres del Norte, güerco, y seguro que se le vienen más ideas de éstas.

Anónimo dijo...

ya estuvo feben, si sigue vivo escriba algo nuevo, si no me dignaré a ver tv.

tv!!!

abierta!!!


=(

Miss Pinky dijo...

la verdad los hijosdeputa tambien regalan chocolates, solo que no lo hacen con tan buena intencion.
q chido escribes neta

Cielo dijo...

Qué pedo con esa fantasía? Y según yo David Lynch es un viajado...

Los tiernos son de mucha clase, es más, los hijos de puta ya no están de moda. A mí me llegas con ese detalle y ya valí.

sirako dijo...

puedes sentirte orgulloso de belinda y de querer ser una quinceañera, de los chocolates, de casi todo excepto del bigote. ¿tienes bigote?

MACARIO dijo...

oohh, qué post tan laaaargo.

Laü dijo...

Ruyyy onde estáaas!!! le he dado vueltas a todos tus blogs que (si ia tenía tiempo que no leía) perooo llevo días y días y no te encuentro por ningún ladoooooooooo!!! si te "juíste" regresaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa pofiiiiiiiiis!. ate. una fan. p.d. y que tengas un muuy feliz año!.

Cinti4 dijo...

Q puedo decir..el día pintaba mal, entré aqui por aburrimiento.. pero q grata sorpresa la q me llevé, escribes genial!!te agradezco la sonrisa q me has sacado, la cual por cierto llevaré cada q recuerde tu escritura!!..y gracias a Dios por los tiernos si no q seria de las mujeres como yo!!..Bises..

Cielo dijo...

'on 'ta usté?